11 jun 2010

Un logo no nace. Se hace.


Un logo no nace. Se hace.

 ¿Recuerda cómo nació su logotipo?

 ¿Fue fruto de un esbozo en una servilleta? ¿Se lo hizo un primo/cuñado/sobrino que dibujaba bien? ¿O fue un regalo de la imprenta al encargarle 500 tarjetas?

No se averg✓ence. Estos casos son más comunes de lo que imagina. El valor de la marca de empresa no ha estado reconocido hasta hace bien poco. Términos tan recientes como “branding”, “lovemarks”,  o imagen corporativa siguen sonando a chino.  Algo nacido del fruto de la casualidad (llámese imprenta, cuñado o garabato) puede que dé resultado durante un tiempo, pero si no está asentado sobre unas bases o unos valores es muy fácil que se termine derrumbando.

Imagine que tiene una cena de gala. Quiere estar estupendo/a. Todo el mundo estará presente. Es la cita del año. Amigos, familiares, clientes.... Ojo! también estará su archienemigo/a!!, esa que siempre le quita los novios, se atribuye sus méritos en el trabajo, juega sucio en los partidos…así que…¡necesita un traje nuevo!

Tiene tres opciones:

  •  Encargarle el diseño a su madre/tía de Murcia/primo con aires de  Galliano y un curso de corte y confección en CCC: con algunos retales y un par de cortinas en plan Escarlata O’Hara le harán el apaño. Como en casa en ningún sitio, oiga.
  •  A última hora, deprisa y corriendo, se va a Zara. Y quien dice Zara dice cualquier tienda que pueda comprar un traje/vestido por menos de 100 euros.  Irá apañado pero corre el riesgo de encontrarse a 50 personas vestidas igual, o parecido. No olvide que en la moda todo es tendencia, y la tendencia se copia.
  • Se va a la mejor sastrería de su ciudad. Y sin prisa pero sin pausa, encarga el traje. A medida. El sastre, después de examinarle, elige la tela. El color que más le favorece. Original, pero sin ser extravagante. Elegante, pero sin ser demasiado clásico. Llamativo, pero sólo lo justo. Un traje hecho exclusivamente para usted.  Se siente cómodo. Y lo que es más importante, siente que el traje está hecho exclusivamente para usted. Le imprime carisma, personalidad. Con él se siente más seguro, como un superhéroe con su capa. ¿a que se ve más alto y todo?

Y ahora, ¿qué pensaría si le digo que ese traje lo va a tener que llevar a diario? Todos los días, uno tras otro. Cada vez que alguien le vea, llevará ese traje.  Cada vez que se cruce con su archienemigo, llevará ese traje. En los buenos momentos, en los malos. Pasarán los años y seguirá llevándolo, hasta que se decida a comprar otro porque ya se haya pasado de moda. Mejor llevar un traje bueno ¿no?. Es curioso que no nos tiemble la mano a la hora de gastarnos el dinero en nuestra imagen personal (peluquerías, ropa, gimnasio, cremas…) y sin embargo en la de nuestra empresa sí.  Reflexione un poco.  ¿A qué ahora no se compraría un traje en el mercadillo?...

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Publicado por Elena Coloma
Categorías de esta entrada: Diseño gráfico Servicios ServiFranquicia
Etiquetas de esta entrada: Diseño gráfico servicios Servifranquicia
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